martes, 20 de julio de 2010

Los cimientos

Conoci a una abeja
de polen en polen al viento
venia de muy lejos, sonreia de muy cerca
como los asaltos del tiempo.

Conoci una abeja zumbando
y tambien el origen de su zumbido,
Pasea por las costas de las ideas
con sus ojos preguntones y siempre abiertos.

Abeja de color blanco
pasada por menos años y mas cuentos
abeja blanca, de pequeñas pecas en el cielo,
de alegria sobrenatural
codeandose con fantasmas, extraterrestres
y circulos en el desierto
filtrandose por las venas y llegando a los cimientos
como quien diria:
librame dios de los vivos
que yo me encargo de recordar a los muertos,
Por ese mismo peligro que corre un ignorante
un desprevenido, un ciego y tambien un salvaje.

Tras una llamarada de besos
y un mar abierto en silencio,
hubo espacio para el viento
que se llevo al infinito la cordura
y los mezclo junto a los ecos.

Ecos en salsa de memoria
quebrando estupidos cimientos
trayendo al frente a la historia.

Yo, como el ultimo de la fila
cai a un costado de la margarita.
esperando el veredicto definitivo de la gloria
el ataque inesperado de las abejas blancas
y sus increibles aguijones
que entran por los ojos, y terminan en la nariz
Con olor a perfume de flores o victoria.

Pero los cimientos no caen
y recuerdo el pais y la ciudad de origen,
de los puños de la vida solitaria
de los puños de una temporada idilica,
Y su desaparicion demoledora.

Entonces a veces, cuando pasan las abejas blancas por el cielo
se sabe que viene la miel
pero tambien el tormento
se sabe que los dias seran felices
agitando silenciosamente los cimientos.

Y para este mortal, aun vivo,
que se pasea sin ropa por el desierto,
zumbido de abeja blanca,
peligro suficiente para oidos despiertos.

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